Sólo tras haberse peleado días, y quizás incluso noches, con una máquina de tricotosa; sólo tras haber partido mil agujas, tras conseguir que el hilo se enrollara siempre donde no debía (esto es: en cualquier sitio menos en las agujas), tras haberse rendido a la abstracción del punto y al razonamiento especialmente estructurado que...
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